Tres casos donde se puede enseñar la cifra exacta porque los sitios son propios o los opero. Van con la ventana de medición, con la fuente y con los meses que salieron mal, que son los que casi nunca se publican.
El dato: entre abril y julio el número de URL que recibían impresiones bajó de 192 a 154 mientras los clics se multiplicaban por seis. La métrica que casi todo informe pone primero habría enseñado un retroceso del 20 % en el mejor trimestre. Sin comprar un solo enlace.
El dato: una caída en un sitio mío, con la prueba que distingue perder posiciones de que cambie la mezcla de consultas. Incluye los tres fallos que mi propia herramienta tenía y que me daban la respuesta cómoda.
El dato: dos parejas de sitios que opero, mismo tema en inglés y en español. La mitad en español convierte unas tres veces mejor a posiciones comparables, y las cuatro explicaciones posibles van dentro, incluida la que lo debilitaría.
Los cuatro recetarios de la cartera son trabajo de cliente: no se nombran y sus cifras van redondeadas. Los sitios propios van con nombre y cifra exacta. Esa diferencia es deliberada y se explica dentro de cada caso. Lo demás que he hecho, sin cifras públicas, está en trabajo.
Eso es exactamente lo que entrega el diagnóstico.