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Anchor text: qué dice Google y qué se lleva haciendo mal veinte años

Descriptiva, breve y relevante es lo que pide la documentación. Los porcentajes de distribucion de anclas no salen de ninguna fuente de Google.

Alexander González 1 de octubre de 2026 2.195 palabras

El texto de un enlace es una de las pocas partes del SEO donde la documentación de Google es concreta, corta y bastante clara, y aun así el consejo que circula va por otro lado. Google pide que el ancla sea descriptiva, razonablemente breve y relevante para las dos páginas, y avisa expresamente contra meter en ella todas las palabras clave que se le ocurran a uno. La industria, en cambio, lleva años enseñando a repartir porcentajes de tipos de ancla, que es un método sin fuente y con un efecto secundario incómodo.

Respuesta rápida

Tipo de anclaEjemploVeredicto
Descriptiva"cómo desautorizar enlaces"La que pide la documentación
Genérica"clic aquí", "leer más"Ejemplo explícito de mala
Sobrecargada"agencia seo bogota barata precios"Relleno de palabras clave
Larguísimamedia frase subrayadaSe desaconseja por confusa
De marca"alexgonzalezgo"Correcta cuando enlaza a la marca

¿Qué es un buen anchor text?

Un texto de enlace descriptivo, razonablemente conciso y relevante tanto para la página donde está como para la página a la que lleva. Google desaconseja expresamente los textos genéricos del tipo "clic aquí" o "leer más", los excesivamente largos, y meter en el ancla todas las palabras clave relacionadas con el destino.

Qué tipo de señal es esta

El ancla hace dos trabajos a la vez, y confundirlos es lo que produce los enlaces raros que se ven por ahí.

Para el lector, dice a dónde lleva y si merece la pena el desvío. Un "clic aquí" obliga a leer la frase entera para saberlo, y en una lectura rápida ese enlace se ignora.

Para un buscador, es una de las descripciones que otros hacen de la página de destino. Por eso importa que sea relevante para el destino y no solo para el texto que la rodea.

De ahí sale la regla que resuelve casi todos los casos: si el ancla se lee suelta, fuera de la frase, y sigue diciendo a dónde lleva, está bien. Si no, sobra o falta algo.

Lo que Google desaconseja, con nombre

Las anclas genéricas. "Clic aquí", "leer más", "artículo", "sitio web". La documentación las nombra como ejemplos de lo que no hacer.

Las excesivamente largas. Media frase subrayada no describe: diluye. La palabra que usa la guía es que quedan raras de tan largas.

Y meter todas las palabras clave. La guía lo dice con una prueba práctica que vale más que cualquier regla: preguntarse si el lector necesita esas palabras para entender a dónde va. Si parece que se están forzando, probablemente sobran, y llegado cierto punto es relleno de palabras clave, que sus políticas de spam prohíben.

Merece la pena decir cuál es la consecuencia real de pasarse, porque no es la que se teme. Lo habitual no es una sanción: es que el ancla deja de describir y el enlace pierde su función, tanto para el lector como para la descripción que aporta. Lo que sí puede acabar en una revisión humana es el patrón repetido, y eso está en penalización de Google.

Los porcentajes de distribución: de dónde salen y qué hacen

Es la parte que más se enseña y la que menos se sostiene.

La recomendación típica dice algo como que un perfil natural tiene tanto por ciento de anclas de marca, tanto de genéricas y tanto de exactas. Ninguna documentación de Google publica esos porcentajes, ni ningún umbral parecido. Salen de análisis de terceros sobre muestras de sitios, correlacionando lo que hacen los que posicionan bien.

Y hay una objeción de método que se pasa por alto: si un perfil natural se produce cuando la gente enlaza por su cuenta, fabricar la distribución de un perfil natural es exactamente lo contrario de tener uno. El porcentaje es la consecuencia, no la causa, y trabajar sobre la consecuencia es el mecanismo por el que se llega a los enlaces que parecen comprados desde lejos.

Lo que sí conviene mirar, y no es un porcentaje, es si el ancla que usa cada sitio la eligió esa persona o se la dictaste tú. La segunda situación es la que produce cuarenta enlaces con el mismo texto exacto, que es lo llamativo de verdad. El contexto está en link building.

El caso de los enlaces internos, que sí controlas entero

En los enlaces que salen de tu propio sitio no hay perfil que fabricar ni distribución que imitar: el ancla la eliges tú siempre, y ahí la regla de "descriptiva, breve y relevante" se aplica sin matices.

Dos precisiones que se notan en un sitio con cien artículos. La primera es que repetir siempre la misma ancla exacta hacia la misma página no aporta más, y hace que el texto se lea a trompicones. La segunda es que variar el ancla según lo que se está contando en cada sitio describe mejor el destino, porque cada variante añade un matiz distinto.

Cómo se decide qué enlaza a qué, que es la decisión anterior a esta, está en enlazado interno.

Cuándo el ancla no es el problema

Cuando el enlace no lo controlas. En un enlace externo que llegó solo, el ancla la eligió otro y así debe ser.

Cuando el destino no responde a lo que promete el ancla. Ahí lo que hay que arreglar es la página.

Cuando el texto es un nombre propio o una marca. No hace falta describirla, ya se describe sola.

Cuando lo que preocupa es un perfil que parece antinatural. El problema entonces es cómo se consiguieron esos enlaces, no cómo se llaman.

Copiar la distribución de la competencia es copiar un muestreo

Comprobado el 13 de agosto de 2026, una de las páginas mejor posicionadas para esta consulta da un método concreto: descubrir la distribución perfecta de textos ancla investigando a la competencia y replicándola, porque de eso depende subir o bajar.

El método tiene un problema que no se ve al leerlo. Los anclas que apuntan a otro sitio no se pueden ver. Lo que se ve es lo que una herramienta de terceros encontró rastreando por su cuenta, que es una muestra parcial de un conjunto que nadie de fuera conoce entero. Calcular porcentajes sobre esa muestra y perseguirlos es perseguir el sesgo del rastreador: dos herramientas dan dos repartos distintos para el mismo dominio el mismo día.

Y hay un supuesto por debajo que tampoco se sostiene: que el competidor eligió esos anclas. Casi nunca. Un sitio con años encima tiene el reparto que le fue quedando, y en muchos casos el que rankea lo hace a pesar de su reparto y no gracias a él. Copiarlo es copiar el resultado de un proceso que no se conoce, y hacerlo a propósito convierte en deliberado justo lo que la política de spam mira: el ancla optimizada colocada aposta.

Varias de esas páginas apoyan además la advertencia en Penguin, con su fecha de 2012. Google lo integró en el core y hoy figura en su lista de sistemas retirados, junto a Panda. La cautela sobre el ancla sigue siendo buena; el sistema con nombre al que se la atribuye lleva años sin existir por separado, y lo que decide hoy está en la política de spam de enlaces, no en una actualización. Dónde está exactamente esa línea, y qué prácticas nombra la política una por una, está en qué es el black hat SEO.

Lo que queda después de quitar el método de copiar es bastante menos vistoso y bastante más fiable: los anclas que consigues no los eliges tú, así que la palanca real está en darle a quien enlaza un motivo claro para describir tu página con sus propias palabras, que es de lo que trata cómo conseguir backlinks.

Errores que se repiten

Datos y transparencia

Que una de las páginas mejor posicionadas para esta consulta propone replicar la distribución de anclas de la competencia, y que varias apoyan la advertencia en Penguin como sistema vigente, es una observación propia del 13 de agosto de 2026 y se recoge como método circulante y dato caducado, no como fuente. Que Penguin figura entre los sistemas retirados de Google procede de su guía de sistemas de posicionamiento, comprobada el mismo día.

Que un buen texto de enlace es descriptivo, razonablemente conciso y relevante para la página en la que está y para la página a la que enlaza, que "clic aquí", "leer más", "sitio web" y "artículo" figuran como ejemplos de anclas genéricas a evitar, que los textos excesivamente largos se desaconsejan, y que conviene resistir la tentación de meter todas las palabras clave relacionadas con el destino porque el relleno de palabras clave incumple sus políticas de spam, proceden de la documentación pública de Google sobre enlaces rastreables, comprobada el 12 de agosto de 2026. La prueba de "si parece que estás forzando palabras clave, probablemente es demasiado" es una paráfrasis fiel de esa misma guía. No aparece aquí ningún porcentaje de distribución de tipos de ancla: Google no publica ninguno, los que circulan proceden de análisis de terceros sobre muestras propias, y el artículo explica por qué fabricar esa distribución es contradictorio. El criterio sobre anclas internas es juicio operativo de trabajo sobre una cartera que registra más de 300 millones de impresiones anuales en Search Console. Verificado en agosto de 2026.

Fuentes primarias, abiertas el 13 de agosto de 2026: políticas de spam de Google; la guía de sistemas de posicionamiento de Google.

Lo que esto cambia

El anchor text es un buen caso para probar una costumbre útil: ir a la documentación antes de leer lo que el sector dice sobre ella.

La guía cabe en una pantalla, es concreta y contesta la mayoría de las preguntas que la gente hace en foros. Encima de ese texto corto se ha construido un cuerpo de recomendaciones bastante mayor, con porcentajes y umbrales que la fuente no menciona, y que se citan como si vinieran de ella. La diferencia entre las dos cosas no se nota hasta que se abre la página, que es un gesto de dos minutos que casi nadie hace.

Preguntas frecuentes

¿Qué anchor text debo usar en mis enlaces?

Uno descriptivo, breve y relevante para las dos páginas, la que contiene el enlace y la que recibe. La prueba práctica es leerlo suelto, fuera de la frase: si sigue diciendo a dónde lleva, está bien. Si hace falta leer el párrafo entero para entenderlo, es demasiado genérico; si suena a lista de palabras clave, es demasiado.

¿Es malo usar anchor text de coincidencia exacta?

No en sí mismo, y menos en un enlace interno donde describe lo que hay al otro lado. Lo que sí incumple las políticas de Google es cargar el ancla de palabras clave hasta que deja de ser una descripción, y lo que llama la atención en un perfil de enlaces externos es que decenas de sitios usen el mismo texto exacto, porque eso indica que el ancla la dictó quien consiguió los enlaces.

¿Cuál es la distribución ideal de anchor text?

No hay ninguna publicada por Google, y los porcentajes que circulan salen de análisis de terceros sobre sus propias muestras. Hay además una objeción de fondo: un perfil natural es el resultado de que la gente enlace por su cuenta, así que fabricar la distribución de un perfil natural es lo contrario de tener uno. La señal útil no es el porcentaje sino quién eligió cada ancla.

¿Puedo usar "clic aquí" alguna vez?

Es el ejemplo que la documentación de Google pone de ancla poco útil, así que como norma conviene evitarlo. La objeción principal no es de posicionamiento: quien lee en diagonal ve los enlaces antes que el texto, y un "clic aquí" no le dice nada, así que ese enlace deja de existir para buena parte de los lectores.

¿Importa el anchor text de los enlaces internos?

Sí, y es donde más control hay porque el ancla la eliges tú siempre. La regla es la misma, descriptiva y breve, con dos matices propios: repetir la misma ancla exacta en todos los enlaces a una página no aporta más que variarla, y variarla describe mejor el destino porque cada versión aporta un matiz distinto del mismo contenido.

La mayoría de sitios no tienen un problema de posicionamiento

Tienen un problema de qué pasa cuando alguien llega. Se puede estar primero en Google y no vender nada. El diagnóstico mira las dos cosas y te dice cuál de ellas te está costando dinero.

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